Parece que ya haga mucho, y no hace tanto, que el Barça era la referencia del fútbol mundial moderno. Todo el mundo hablaba del Barça, bien. Todo el mundo quería ver jugar al Barça. Todos los clubes del mundo querían imitar la Masía del Barça como el referente de creación de cantera y estilo de juego. Todos los entrenadores imitaban el estilo del Barça. Todos los jugadores querían venir a jugar en el Barça, incluso renunciado a parte de las ganancias del dinero. Hace justo un mes que el Barça tenía en la delantera el mejor tridente de la historia del fútbol. Y por si parecía poco, el Barça era el club más potente del mundo en cuanto a sus secciones profesionales donde cada año disputaban las más prestigiosas competiciones con muchas posibilidades de ganarlas.

Sin casi tiempo de digerirlo, ya no somos el referente del fútbol mundial. Ya sólo se habla del Barça para explicar, en la medida de lo posible, las actuaciones que sus dirigentes y responsables deportivos por extrañas y casi incomprensibles. En el campo del Barça, por primera vez en su historia, podemos encontrar un altísimo número de aficionados de los equipos visitantes, incluso cuando se trata de su máximo rival. La cantera del Barça ha dejado de ser un referente y un elemento indispensable para la creación del primer equipo del Barça, casi anecdótico ver consolidarse un chico de la cantera en este primer equipo. Por primera vez hemos visto con incredulidad que la gran mayoría de jugadores que se quería fichar, le han dicho que no y, algunos de ellos, le han dicho que si a nuestro eterno rival. No sólo eso sino que los clubes propietarios de estos jugadores ya no tienen ningún de respeto al club y desprecian nuestros representantes, muchas veces negándoles aunque sea la visita de cortesía. No sólamente no tenemos el mejor tridente de la historia, sino que los jugadores que lo integraban muestran públicamente su desacuerdo con la gestión del Club. En cuanto a las secciones, es muy difícil recordar un balance más pobre en un curso, el ejemplo más cruel es la añorada sección de baloncesto.

Con todo este panorama, hay que recordar que esta junta directiva tiene en sus manos, el proyecto más importante de la historia del Club, el llamado Espai Barça, con un coste económico tan elevado que una mala gestión del mismo puede poner en peligro el futuro de nuestro Club.

Estamos ante un momento histórico, fruto de la desintegración constante y progresiva, del proyecto que presentó la Junta encabezada por Joan Laporta ya hace unos cuantos años. Tanto la junta actual, como las diferentes oposiciones existentes y que han existido en los últimos años, algo han tenido que ver con la “rama madre” de todo este lío, aquella triunfante primera junta directiva con Joan Laporta de Presidente y Sandro Rosell de Vicepresidente. Todos estos enfrentamientos, que no quiero relatar para no extenderme muchísimo con una interminable historia de miedo, han hecho que la actual junta sea más fruto de una oposición e incluso de una contradicción que de un proyecto sólido y con continuidad.

Todo este escenario nos lleva a una situación de verdadera incertidumbre deportiva, social y económica, que pide a gritos un o unos planteamientos que propongan soluciones o alternativas más atractivas y coherentes que las actuales. Es cierto que la mecánica estatutaria tanto deportiva como del mismo FC Barcelona, ​​no facilitan estas propuestas, muy al contrario, las dificultan. No podemos pero bajar los brazos y esperar el batacazo exhibiendo pañuelos blancos en los próximos partidos en el Camp Nou o en los comentarios de café que todos haremos volviendo de vacaciones. Hay que proponer alternativas de participación para que nos organicemos para aportar soluciones y personas que ayuden a recuperar la verdadera esencia e imagen de nuestro club. Si no lo hacemos ahora, posiblemente ya habremos hecho tarde … ..