Según el tecno-antropólogo vivimos un momento clave de la historia de la humanidad.

por #ffbcn

Fotografías de Alberto Gamazo

La transmisión del conocimiento de padres a hijos y de abuelos a nietos se ha roto

Es uno de los pioneros de la tecno-antropología en Cataluña, un híbrido que busca la mejora de la sociedad a través de las TIC (tecnologías de la información y las comunicaciones). Ricard Faura, nos habla de la rotura de la transmisión del conocimiento entre padres a hijos, de la velocidad de evolución de Internet y del tiempo de adaptación a esta revolución cultural. Consciente de que las smartcities pueden suponer una amenaza a la privacidad, apuesta por una gestión conjunta entre sector público y privado y advierte que ahora mismo, los intereses de los ciudadanos no aparecen por ninguna parte.

A riesgo de no tener respuesta, la pregunta que a todos nos pasa por la cabeza es: ¿hacia dónde va internet?

Mal asunto el que te pueda responder a eso, es una pregunta que nadie puede responder. Internet es un ente que, a la vez que se va desarrollando, va creando nuevas formas de relacionarse, etcétera. Cada año hago un ejercicio que es coger las predicciones que hace todo el mundo para el año próximo y raramente se cumplen un 20 por ciento. Es la gracia de internet, se adapta y muta respecto a las necesidades y las circunstancias sociales.

A nivel usuario, ¿gestionamos correctamente la conexión permanente a la red?

Es un fenómeno tan reciente que es normal que no lo tengamos controlado. El problema es que internet, es una revolución cultural con una velocidad de evolución mucho más alta que las otras revoluciones culturales que hemos vivido a lo largo de nuestra historia. La capacidad de digestión del ser humano tiene un límite e internet va mucho más rápido. Lo que tenemos que intentar es crear amortiguadores para que esta velocidad la pueda incorporar la persona y pueda hacer suya.

Todo lo que está pasando no lo tenemos suficientemente asumido por nosotros, nos controla más que lo controlamos. La tecnología siempre ha acompañado el desarrollo del hombre y ahora estamos hablando de una nueva tecnología que son las TIC (Tecnologías de la Información y las Comunicaciones) que no sólo son herramientas para mejorar nuestra manera de convivir, sino que están construyendo otra sociedad, la nueva sociedad del conocimiento.

Fenómenos tan clásicos y tan asumidos como la transmisión del conocimiento de padres a hijos y de abuelos a nietos se ha roto. Los nietos, gracias a Internet, tienen más posibilidades de encontrar el conocimiento de las que tienen los propios abuelos. Esto no había pasado nunca y se está construyendo una nueva sociedad a partir de estos nuevos fenómenos.

Internet, se adapta y muta respecto a las necesidades y las circunstancias sociales

Los escaneos de la CIA, el robo de fotos íntimas de las celebrities, ¿con internet estamos perdiendo la intimidad?

Estamos ante una revolución cultural que necesita nuevas maneras de hacer y de relacionarse. De la misma manera que a nuestros hijos no los dejamos, con dos años, solos en la calle, sino que les explicamos las dificultades, en el mundo de internet pasa lo mismo, no se puede entrar sin conocer los límites. Si todos somos conscientes como nos debemos mover, muchas de estas cosas no pasarían porque sabrías como quieres que sea tu identidad digital.

Todo lo que pasa en la red repercute en nuestro día a día. Debemos ser conscientes de que la imagen que estamos dando en el día a día, se complementa con la que hay de nosotros mismos en la red. A veces es un tema de inconsciencia y pensamos que el mundo físico es uno y el digital es otro diferente.

Usted es uno de los pioneros de la tecno-antropología en Cataluña, ¿en qué consiste?

Se desarrolla a partir de un grupo catalán y es un híbrido entre diferentes visiones, la visión humanista del antropólogo y la visión pragmática del ingeniero. El antropólogo quiere detectar problemas y encontrar soluciones. La tecnología está creando nuevas circunstancias, problemáticas y oportunidades y aquí es donde nosotros creemos que hay que dar un paso adelante y ver cómo podemos hacer que todos los ciudadanos puedan beneficiarse de esta tecnología. La tecno-antropología quiere hacer propuestas, quiere crear nuevas maneras de relacionarse, impactar a nivel social y a nivel económico.

¿Cuáles son las actuales problemáticas y oportunidades?

La amenaza mayor es el peligro en una rotura social a partir de la gente que tenga la tecnología como algo incorporada en su día a día y que haya una parte de la sociedad que no pueda por temas económicos o sociales. Tenemos que intentar que esto no ocurra y convertirlo en una oportunidad. Si somos capaces de poner al alcance de todas las personas estas oportunidades habrá un cambio importante. Gente que hasta ahora, tenía muy difícil crear cualquier tipo de propuesta o proyecto, la tecnología se lo facilita. Un ejemplo de ello son las fábricas de creación donde puedes diseñar, pensar y producir un producto a partir de impresoras 3D. Esto es posible y se puede hacer, pero tienes que poner al alcance de la gente estas oportunidades.

Un informe de una conocida think tank habla de que la mayor amenaza a la que nos enfrentaremos es el control gubernamental a través de la red, ¿cree que es así o lo exagera?

En estos momentos es una incógnita que tienen todas las entidades o empresas. Un ejemplo claro son las smartcities, que pueden ser una ciudad al servicio del ciudadano donde se faciliten todas las necesidades además de ser más sostenible o pueden ser un lugar donde el control de nuestro día a día, nuestras aficiones, etcétera, estén en al alcance de unos agentes públicos o privados.

La cuestión que hay sobre la mesa es como lo podemos controlar y cómo podemos ceder nuestra intimidad hasta un cierto límite. En estos momentos es complicado tanto jurídicamente como a nivel técnico porque que la explosión de cosas como el Big Data, dan oportunidades muy grandes y resultan muy tentadoras.

La capacidad de digestión del ser humano tiene un límite e Internet va mucho más rápido

Smartcities, el internet de las cosas, ¿es una necesidad o un negocio?

Desde la tecno-antropología reivindicamos que no deberíamos hablar de ciudades inteligentes, sino de ciudadanos inteligentes. El poder de lo que ocurre en las ciudades debe estar en manos de los ciudadanos. Las empresas ven una nueva fuente de negocio y las administraciones ven la oportunidad de dar un servicio mejor a costes más bajos, pero en la ecuación de las smarcities, de momento, no aparece el ciudadano. Este es el gran problema. Es complicado porque, en todo lo que tenga un recorrido económico importante, difícilmente se permitirá a la visión social entrar y que ponga sus límites y parámetros.

A veces la palabra ‘smartcity’, suena a eufemismo de privatización de servicios…

Las herramientas no son buenas ni malas, lo que es bueno o malo es el uso que se hace. Puede que se construya algo que sirva para un control mucho más estricto del ciudadano, muy fácil tal y como están las cosas. Pero si somos capaces de que esto revierta en el día a día y en el bienestar nos abre un camino grandioso.

¿Con el volumen de inversión que ello supone están las administraciones en disposición de apostar por las smartcities?

Si hablamos de la administración de nuestro país la cosa está complicada. Pero el modelo para estos espacios no debe contemplar que la administración soporte todos estos avances. Al igual que nos está cambiando el panorama de las ciudades y las relaciones, tiene que cambiar la manera en que nos relacionamos entre administraciones y sector privado. No tiene sentido que todas estas inversiones vayan de la mano de la inversión pública cuando el beneficio, en muchos casos, no es público.

Entonces este binomio entre administración y empresa privada es la que tiene que hacer esfuerzos para poner al ciudadano en el marco de las ‘smartcities’?

Es un triángulo y para que el ciudadano esté en las mismas condiciones debe tener unas capacidades para poder decidir y valorar. Aquí es donde acciones de formación y capacitación del ciudadano tienen mucha más importancia que hace unos años. Hay que compensar la inversión en infraestructuras con la inversión hacia las personas.

En términos más filosóficos, ¿las ‘smartcities’ limitan la creación humana?

En principio debería ser al contrario porque tareas o servicios mecánicos y repetitivos podrían quedar en manos de esta tecnología y las personas se podrán dedicar a temas de innovación, cultural o de ocio. Deberíamos saber repartir mejor el empleo entre lo que hacen las máquinas y lo que hacen las personas. Quizá deberíamos repensar las estructuras, quizás no es necesario que todos trabajemos ocho horas, mejor que trabajamos cuatro y nos podamos dedicar a crear, innovar y ayudar a los demás ciudadanos.

Pues recopilando todo lo que hemos hablado, parece ser que estamos en un momento clave…

Estamos en un momento clave de la historia de la humanidad porque se están cambiando las reglas del juego. Ha habido momentos muy importantes donde se han producido cambios pero estos han tenido una implementación progresiva durante años o décadas. El cambio actual está produciendo a una velocidad de vértigo y nos cambia las reglas del juego.

¿Un momento tan importante como el descubrimiento de la rueda?

Puede ser más importante que eso. La rueda facilitó cosas a nivel mecánico, la transmisión del conocimiento no se veía afectada. En estos momentos lo que está pasando es más importante, lo físico no tiene ningún valor y son más importantes los bits que los átomos.